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Después de 15 años viendo a autoridades lavándose las manos por su dolor, la Corte Suprema anunció este miércoles que el Servicio de Vivienda y Urbanismo Metropolitano (Serviu) deberá indemnizar a los afectados por las tristemente célebres casas Copeva. La determinación es completamente tardía y además contiene cifras irrisorias: cada una de las 600 familias recibirá apenas 2 millones 900 mil pesos como compensación. “El daño es consecuencia de la falta de servicio en que incurrió el Serviu Metropolitano, como quiera que si hubiera planificado o normado la construcción de viviendas sociales con materiales de calidad aptos para lluvias, exigiendo a los privados que participan en la construcción, el respeto irrestricto de tales planes, normas, el daño no se abría materializado”, afirmó el fallo.

El caso se remonta a 1997 y tiene un desarrollo lamentable para figuras políticas del entonces gobierno de Eduardo Frei. Luego de una lluvia de ese invierno, parte de las 6.358 viviendas construidas por la empresa Copeva en la comuna de Puente Alto fueron completamente inundadas y filtradas. Los daños eran tremendos y se llamó a que se respondiera por esos errores. Sin embargo, la inmobiliaria se hizo literalmente la lesa. Escarbando se verificó que el dueño era Francisco Pérez Yoma, familiar del en ese momento ministro de Defensa, Edmundo Pérez Yoma. Se supo además que Francisco en algún momento le había regalado caballos fina sangre al titular de Vivienda, Sergio Hermosilla. Expuesto el caso, Hermosilla renunció a su cargo, el Estado pagó algunas reparaciones parciales y Copeva las pailas.

De hecho, luego de este fallo ahí está. En conversación con Emol, el actual ministro del Serviu, Rodrigo Pérez Mackena, pidió perdón a nombre del Estado chileno por el dolor causado a los afectados y también por la tardanza en la resolución. “Esos conjunt0s se construyeron con un desprecio total del concepto de barrio y ciudad”, señaló. Como diría Ena von Baer este sí era un problema de gobiernos anteriores, pero sacar réditos políticos no lleva muy lejos. Tampoco el monto entregado. Si bien las casas Copeva son viviendas básicas, el costo de las reparaciones y el daño sicológico de los últimos 15 años no valen 2 millones 900 mil pesos. Es justicia, pero tardía y amarrete.

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